¿Propósitos de Año Nuevo?
Miguel Julián
por Miguel Julián
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29 de enero, y yo hablando de propósitos de Año Nuevo. Lo extraño es que tu no lo hagas…

A pocos días de que acaben aquellos “123 días de excelencia” me planteo nuevos retos como persona. Y es cierto que caí en la obviedad de formular esas “New Year Resolutions”, pero con ciertas diferencias. Tenía muy claro que tenían que ser útiles, pero también que tenían que cumplirse, sin excusas. Y para ello estaba claro que no podían ser inamovibles. Tal vez esa “primera formulación de los propósitos” no era la correcta. Tal vez eran muy abstractos, tal vez he encontrado que no se alineaban conmigo mismo o mi forma de pensar.

Así que veo mucho más razonable hablar de estos propósitos ahora que hace un mes. En mi cabeza siguen estando, pero poco a poco me voy dando cuenta de lo defectuosos que fueron cuando los pensé por primera vez. Creo que necesitan de cierta evolución, ver que son imposibles y abandonarlos sería quedarse como al principio pero confiando menos en mí mismo. Y es que de esos “123 días de excelencia” he aprendido mucho. Y lo principal es “cómo acotar un propósito”, que viene a ser lo mismo que enunciarlo.

Si es muy fácil, no motiva. Si es muy difícil, se abandona. ¿Cuál es el punto intermedio? Todavía no lo sé, pero estoy experimentando conmigo mismo (¿qué puede ir mal?). Seguramente reformular propósitos, reorientarlos e incluso abandonarlos de forma consciente sean la mejor forma de cumplirlos. (léase con voz de Moss de The IT Crwod) But that’s cheating! Sí, eso es hacer trampa, pero no es engañarse a uno mismo. La mayoría de los propósitos de cambio que se hacen (o que he hecho) requieren de una fuerza de voluntad que, al menos yo, no tengo.

Te sientas el 31 de diciembre y te pones a pensar qué quieres cambiar sobre ti. Muy bien, suerte. Yo lo hice. En ese rato es imposible acertar, y tenerlo claro es un acierto. Seguramente los propósitos sean adecuados, pero seguramente sean casi imposibles de lograr… seguramente porque no motivan lo suficiente. A partir de mañana voy al gimnasio. Y puede que no vayas ni tres días. Pero si entablas amistad con tu media naranja en el gimnasio cuentas los minutos para volver. Motivación.

Muchas veces los objetivos que tenemos los sacamos de “nuestra superficie”, sin rascar demasiado. Todavía en más ocasiones son demasiado abstractos. Pero cuando son muy concretos, en mi caso al menos, me falta un premio o castigo para motivarme. ¿Quién me lo pone? Yo no me puedo auto-premiar. ¿Por qué no comprarme “esa cosa” si realmente la necesito? ¿Por qué hacerlo si no la necesito? Y tampoco auto-castigar. Para eso sí que se necesita mucha fuerza de voluntad.

Todo eso he pensado durante los últimos días. Durante este mes he estado dando forma a esos propósitos de Año Nuevo. Sin saberlo, muchas de las personas a mi alrededor han influido en ellos. Y seguramente nadie se dará cuenta de que los he conseguido (o no). Pero estoy bastante convencido de que esos tres secretos van a convivir y evolucionar conmigo durante este año (o medio año, o mes, ….).

Por cierto, se busca alguien para premiarme o para castigarme. Y no es broma. Razón aquí.