París [Día 2] - Demasiado ritmo, paren máquinas
Miguel Julián
por Miguel Julián
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Tener ganas de ir viendo muchas cosas me puede. Poca vida de hostal y mucho turismo, así se disfruta, pero de otra manera. Eso sí, sigo siendo el último en despertarme, o al menos en hacer amago de levantarme de la cama. Ahí, bien achuchadito que se escapa el gato y por las mañanas refresca. Hoy un buen rato de charla desde Mexico y South Africa para ponerme las pilas y traer muchas historias de vuelta.

La idea era ir hacia Montmartre… y eso he hecho. Maravilloso, no? Pero he decidido ir andando, de hecho hoy no he cogido “metro de ida”, sólo el de vuelta, que ya llevaba paliza en el cuerpo. Así que desde La Villette hasta Montmartre… un paseito interesante viendo barrios 100% de inmigrantes. La verdad es que me ha impresionado, no tanto por el hecho, sino por el mal feeling que había. Pero sin problemas, anda que te anda y algún desvío que otro para apartarme de la avenida (sí, seguro que no era muy buena idea). Estaba claro que poco a poco me iba acercando al destino, las casas cambiaban, menos gente por la calle, y al salir a una callé “ahí estaba”. Me encanta. Y como la Torre Eiffel, parecía que estaba cerca.

Después de un par de trasplantes de pulmón he subido hasta la basílica. Lo he hecho por un lateral, nadie más subía conmigo… demasiado bonito para ser verdad. Una vez arriba la cosa cambia y me encuentro unos cuantos turistas. Ratito de descanso en las escaleras viendo la panorámica de París, visita a la Catedral, vuelta a la misma… y al volver escucho a tres chicos negros cantando y tocando (y muy bien, por cierto). Así que dicho y hecho, ese iba a ser mi sitio para comer. Un poco apartado, en unas escaleras (supongo que mi nuevo estilo a falta de parques), me he quedado a comer con música en directo. Al principio era un show casi privado, pero poco a poco se ha ido haciendo corro… ah, se me olvidaba. Se ha llenado de turistas en una hora…. a tope!!

Tocaba bajar por la zona turística, por la escalinata central, disfrutando de las escenas de la peli de Amelie. Hasta que he llegado al tiovivo y me he quedado sentado un buen rato escuchando la BSO de Amelie con la única compañía de una abuela leyendo el periódico y los gorriones suicidas (vaya ritmo). A estas temperaturas no puedes quedarte mucho tiempo ahí pasmado (al menos yo no), y me he puesto en marcha. Me he dedicado a patearme el barrio, y es curioso, un sonido que no me esperaba… El sonido del Sacre Coeur es el del recreo de un colegio. Después de mucho andar me he encaminado para hacerle la foto al Moulin Rouge, no me apetecía demasiado. Esta vez he ido directamente evitando la avenida principal… hasta que he visto una pastelería y he entrado a comprar una pasta del día de reyes. Salgo a la calle, tuerzo la esquina.. y ahí estaba.

Pues vaya, ¿sólo es esto? Como siempre todo se ve influido, tanto por el Low Expectations como por el estado de ánimo de uno mismo. Y como me encontraba raruno… me he ido a un Starbucks a entrar en calor con un frapuccino helado de mango. La verdad es que me ha venido bastante bien y he decidido encaminar mis pasos hacia los Campos Elíseos. La idea era encontrar la calle Amsterdam, pero cuando me he metido por la que creía que era… pues no lo era. Y de nuevo ha sido maravilloso encontrarme con algunas sorpresas, como la Calle de Roma con sus tiendas de música, de nuevo con la iglesia de la Madalena, la plaza del pilar ese con tiendas elitistas, hasta que he llegado de nuevo a la Concordia.

De allí hacia el Arco de Triunfo, con el primer tramo sucio, roto, con gente desmontando los tenderetes de navidad. Pero con el segundo tramo muy chulo. Muchas tiendas, mucha gente y el Arco del Triunfo ahí, a la vista. Todo con las luces de Navidad, la verdad es que muy chulo. Así que con las piernas rotas he decidido ir al arquito, porque pensaba que como era nuevo… habría ascensor. Pues vaya, por no haber, no había ni luz en el pasaje de entrada… 280 escaleras para arriba, la medida justa, porque a las 270 me he parado reventado y he mirado y he dicho, hombre, así ya acabo del tirón ;) Desde arriba las vistas impresionantes, no me esperaba que se vieran tantas cosas, y como ya me he pateado medio París, pues hasta reconoces cada sitio y hace ilusión. Y al bajar, sorpresa. Por alguna razón (día 7? no lo he buscado) había antiguos soldados de la guerra y estaban haciendo un homenaje a la llama del Soldado Desconocido. Y eso ha sido un pequeño pase privado para los pocos que estábamos en el arco. Una suerte. Por cierto, me sorprende que la gente no visite el arco, es curioso, porque todo el mundo sube a la torre, y desde la torre…. no se ve la torre.

Bueno, que me voy a socializar un poco. Después de eso me he bajado otra vez con intención de subirme a la Eiffel Tower, y con la de gente que había todavía a esas horas… he cenado y me he vuelto para el hostal. Una buena pateada hoy (otra vez, y con escaleras a porrillo), ¿y mañana?

Mañana acabar todos los sights que me quedan, pero con la calma, porque la idea es llegar a la Torre Eiffel con ganas y animado y tarde. Ya veré lo que hago, los sitios a visitar incluyen el Museo D’Orsay, la Santa Chapelle esa (que me la pasé cuando fui), Pantheon, Rue Danton, seguramente un buen paseo por los Vosgues esos, y lo que surja. Pero espero que sea un día mucho más indoor que hoy (el metro que me he ahorrado hoy, me lo gastaré con creces). De repente… parece que la escapada se ha acabado. Queda la segunda mitad, la parte social… o no :)

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