Día 12: Alnwick (aka El Castillo de Harry Potter)
Miguel Julián
por Miguel Julián
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Hoy me he levantado sin prisas. Y cuando me he mirado al espejo antes de bajarme a la sala común me he dicho mentalmente “Tienes los ojos más abiertos”. Y es que creo que es cierto, durante los últimos meses en Zaragoza cuando me miraba al espejo pensaba que tenia los ojos más bien entrecerrados, pero aquí no. No puedo diferenciar si esto es producto de mi imaginación o una realidad, pero la verdad es que la cabeza cambia, el cuerpo cambia y los instintos cambian. Mucho más me preocupa el hablarme a mí mismo, pero eso es otro cantar, jejeje.

Anoche estuve compartiendo historias con un chaval mexicano que con bici y 22 kilos de mochilas se va a recorrer UK (por lo menos, porque seguro que el viaje continua). Es curioso ver las diferentes formas de afrontar los problemas y como al final las vivencias acaban convergiendo hacia una misma dirección. Sin duda el contacto con las personas, al igual que descubrí con el coaching y la enseñanza, es algo maravilloso a la vez que, algunas veces, difícil y peculiar. Seguramente el contacto más difícil y peculiar es el que tenemos con nosotros mismos.

Dejando de lado “chaladuras” varias hoy me he mirado al espejo y me he ido a Alnwick (que por alguna razón pronuncian “Anik”), que es un castillo en el norte de Newcastle bastante grande y que guarda bastante atractivo porque fue el lugar donde se rodaron bastantes escenas (sobre todo de patios) del castillo de Howarts de Harry Popotter. No es un mundo que me haya llamado la atención demasiado, pero desde luego he leído unos cuantos libros y he visto las películas (el principio me gustaba más que el final, aunque es espectacular). El castillo es bastante grande e impresionante, pero debido al abandono que sufrió no conserva todo el explendor que debió tener en sus orígenes. Después de dar una buena vuelta, sacar algunas fotos y visitar los salones del palacio del duque que todavía vive por ahí me bajé porque empezaba un show de Harry Potter.

Y sin duda alguna ha sido lo mejor. Un montón de críos sentados alrededor de un Hagrid montado en unas plataformas al puro estilo nocturno y un Harry Potter entrado en años. La verdad es que ha sido un show que ha mezclado mucha interacción con los chavales, chistes con dobles sentidos para padres (menudas risas han caído por “el gallinero”) y un poquito de magia divertida. Había tomado la decisión de ver “esa cosa” y saltarme el “tour histórico” (medio se solapaban), desde luego no me arrepiento.

Al final del show ya era tarde (hora y media de bus, más las esperas, más entrar, más la visita, más el show, …) y empezaba a llover. Así que rumbo a la estación dando un paseo por el pueblo (los jardines del castillo deben ser muy chulos, pero con su clavada de entrada y medio lloviendo… mejor no). Sin duda es el monumento histórico que más saca provecho de los pequeños. Un montón de actividades, zona lúdica, … todo un poco pensado para los peques.

Y por hoy basta. Mañana pongo rumbo a Edimburgo (Edinburgh) donde me esperará la Sra. B. Espero pasar unos días fabulosos en Escocia, y espero que el tiempo mejore un poquitín. Así que a esperas de lo que pase esta noche… adiós Newcastle (una ciudad que me ha sorprendido muchísimo -Low Expectations-).

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